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Por el día de Francia: Historia y surgimiento del perfume

El origen de la palabra perfume deriva del latín “per” y “fumare”, que al castellano se traduce como “producir humo”, haciendo referencia a los aromas que desprendía el humo al quemar ciertas sustancias. Actualmente, la palabra es utilizada para referirse al líquido bienoliente que utilizan las mujeres y los hombres como parte de su rutina de cuidado personal.

En Barcelona se encuentra el Museo del Perfume donde se podrá encontrar una extensa colección de varias de estas lociones en cuanto a perfumes de hombre y de mujer. Su dueño, Ramón Planas y Buera sostiene la teoría de que todo inició en la prehistoria, cuando uno de aquellos hombres primitivos encendió una hoguera para calentarse o alejar a las fieras, y por casualidad, las ramas que prendió comenzaron a producir un olor agradable, uno que nunca antes se había sentido.

Sin embargo, la elaboración de perfumes nació en Egipto, para luego ser desarrollado por los árabes y romanos. En Europa inicio durante el Renacimiento a mediados del siglo XIV, especialmente en Francia, donde se instalaron los primeros laboratorios de perfumistas en los que se dedicaban a elaborar sus propios preparados con las flores que antes habían cultivado. No obstante, estos preparados eran creados exclusivamente para sus clientes, dependiendo de sus gustos y peticiones.

Un ejemplo de esto es la creación de Pierre François Pascal Guerlain, quien llevó el título de “Perfumista de su Majestad” por haber creado en 1853 el Eau de Cologne Imperiale, fragancia que la emperatriz Eugenia le encargó.

Con el tiempo, la popularidad del consumo de aguas de olor fue creciendo. La historia cuenta que los reyes de Francia, Luis XIV y Luis XV fueron grandes consumidores de esencias, siendo casi obligados a utilizarlas para ocultar algunos olores no tan agradables,  propios de las condiciones de vida de la época.

Durante la revolución francesa se estancó el mercado, aunque la guillotina hizo rodar las cabezas perfumadas de la nobleza, creando el nombre de un nuevo aroma llamado “Guillotine”.

Más adelante, con Napoleón en el trono, se inició una expansión para los perfumes, con lo que los perfumistas se convertirían en una gran industria, creando nuevos puestos de trabajo y generando dinero. Con esto, lo importante ya no solo era la fragancia, sino que se debía de tener en cuenta el frasco y la publicidad. Para esto, los griegos tuvieron el papel de aplicar el arte de crear frascos de cerámica con fin de guardar ahí los perfumes, hasta hoy difíciles de igualar.

Hoy en día, en el siglo XXI, la perfumería está creciendo a ritmos desenfrenados, tomando caminos alternativos a los de la moda, dirigiéndose hacia el marketing y la creación de identidad sensorial para las marcas.

Asimismo, debemos agradecerle a toda esta maravillosa y perfumada historia, que ha permitido que en la actualidad la industria del aroma evolucione, de la mano de la neurociencia, a la disciplina del marketing sensorial. Un buen ejemplo de esto es nuestro partner Scentair, líder global con presencia en 109 países, con más de 100,000 instalaciones activas, seis billones de impresiones producidas por sus fragancias al año y más de 10,000 códigos en el banco de fragancias Scentair.

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Mario Amorós R.
Sígenos

Mario Amorós R.

Consultor experto en marketing sensorial, aromatización y marketing olfativo.
Mario Amorós R.
Sígenos
Agencia de Marketing Sensorial Admosfera